El Barranc de Biniaraix es, sin duda, una de las experiencias más auténticas que puedes vivir en Mallorca. A apenas 10 minutos en coche —o a pie desde el centro de Sóller— el pequeño pueblo de Biniaraix esconde la entrada a uno de los barrancos más bellos del Mediterráneo.
Es un profundo barranco excavado durante milenios por el torrente de Biniaraix, rodeado de paredes de piedra seca construidas por los árabes hace más de 800 años para crear terrazas de cultivo. Junto con toda la Serra de Tramuntana, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2011 como paisaje cultural.
El sendero asciende en zigzag siguiendo los históricos escalones de piedra seca. El camino está perfectamente marcado y no requiere equipo especializado, aunque sí calzado adecuado. En poco más de una hora se llega al Coll de l'Ofre (896m), donde las vistas a los embalses de Cúber y Gorg Blau son espectaculares.
Lo que hace único al Barranc es la combinación de elementos: el olor de los naranjos y limoneros que bordean el camino, el murmullo del agua entre las piedras, la arquitectura milenaria de los muros de marès, y la soledad que se consigue a apenas un paso de los núcleos turísticos.